Contexto histórico de la Universidad de Los Andes

Remotos Inicios de la Universidad:

La Educación Superior en la ciudad de Mérida se remonta inicialmente y ya como una institución organizada entre 1628 y 1767 en el Colegio San Francisco Javier, conocido también como Colegio de los Jesuitas donde se impartía la enseñanza fundamental de Matemáticas, Lectura y Escritura, y los estudios amplios de Gramática, Filosofía, Teología, Derecho y Medicina. Dada la expulsión de los Jesuitas del territorio americano por orden del Rey Carlos III, ocurrió la eliminación del mencionado colegio, lo cual dejó a Mérida sin centro de enseñanza por algunos años.

En 1782 el sacerdote merideño Dr. Francisco Uzcategui Dávila crea una escuela pública de Primeras Letras. Ya para 1785 específicamente el 29 de marzo, el ilustre Dr. Juan Fray Juan Ramos de Lora (primer Obispo de la Diócesis de Mérida) determinó que el Convento de los Franciscanos (establecidos en la ciudad desde 1657) que en ese  momento se hallaba desocupado, se estableciera como una Casa de Educación de los jóvenes inclinados a seguir el Estado Eclesiástico. Este lugar estaba ubicado a media cuadra de la Plaza Mayor la delimitaba la Calle Real (Independencia), la Calle de la Barranca, hoy Av. 2 Lora y la transversal que conocemos como Vargas[i]. Allí además de impartir un máximo de religiosidad, se enseñó la lengua Latina, y se instruyó en las materias morales.

Luego este lugar fue elevado a Seminario Tridentino y que se erigiese con el nombre de Seminario de San Buenaventura,  lo que es hoy la Universidad de Mérida.

Para junio de 1787 ya estaban instaladas las cátedras de Latinidad, Filosofía y Moral, todo esto bajo el consentimiento del Rey; por consiguiente el Prelado pide a su Majestad aprobar la construcción de un nuevo edificio y al mismo tiempo concediendo las cátedras de Teología, Derecho Canónico, Derecho Real, y demás ciencias que se fuesen estableciendo a futuro.

Dado el aumento de alumnos, la mayoría pobres y forasteros, el Obispo Fray Juan Ramos de Lora decidió iniciar la construcción de un edificio apropiado. Fue un edificio con una arquitectura seria y elegante, espacioso y construido con bastante solides.

Después de la muerte del Obispo y luego de conseguir que el sucesor del Rey Carlos III, Carlos IV, en 1807 concediera al Seminario la gracia de otorgar grados Mayores y Menores, con lo cual elevó al instituto al rango de Universidad.

Fue instituto netamente eclesiástico hasta 1832, tomando en cuenta que el 21 de septiembre de 1810 la Superior Junta Gubernativa de la provincia le cambia el nombre al Instituto, ya no sería llamado Seminario de San Buenaventura sino la Real Universidad de San Buenaventura de Mérida de los Caballeros y decretó la transformación total de Colegio a Universidad.

El 26 de marzo de 1812 en el lapso de un minuto un devastador terremoto todos los templos y la mayoría de las casas, incluido el edificio del Seminario sepultando infinidad de personas y matando en las angostas calles a todos los que corrían… (Chalboud,C.p84).

Los cambios políticos impidieron reanudarlos en los dos años siguientes, por la Real Cédula del 3 de julio de 1813 se acordó la traslación de la Real Universidad de San Buenaventura de Mérida de los Caballeros a Maracaibo instalada con otro nombre (Colegio Real de San Fernando), luego en 1821 el Congreso de Colombia decretó la restitución del instituto a su lugar de origen pero ya no ostentando con el título de Real, simplemente como Colegio Seminario, otra vez, sobre la reconstrucción del mismo edificio. Para 1824 bajo su rango a Academia, una categoría inferior a la de Universidad.

Al cabo de infinidades embrollos políticos:  la Guerra de Independencia,  sucesos separatistas de territorio y sucesos políticos; de grandes afecciones causadas por fenómeno natural[ii]; finalmente, por Decreto del Ejecutivo Federal y gracias a la dedicación e insistencia de grandes personajes entre intelectuales y religiosos quienes en ningún momento abandonaron sus ideales por conseguir un lugar digno a la enseñanza y el aprendizaje en la ciudad de Mérida, a mencionar: el Ilustrísimo Dr. Don Fray Juan Ramos de Lora quien fundó la Casa de Educación que daría origen al Colegio Tridentino de Mérida; Don Buenaventura Arias, catedrático de Filosofía, Patrono del Seminario de Mérida; el Presbítero Lic. Francisco Javier de Irastorza, quien el 09 de enero de 1800, en su carácter de Provisor, Gobernador del Obispado dio el primer paso firme para transformar el Real Colegio Seminario de San Buenaventura en Real y Pontificia Universidad, es considerado el precursor de la Universidad de Mérida, también decidió dirigirse al Rey Carlos IV para que se sirviese expedir una Real Cédula de Erección de la Universidad; el Presbítero Dr. Mariano de Talavera y Garcés, catedrático del seminario y el más ilustre orador venezolano de la época…; también mártires de la patria como Don Antonio Ignacio Rodríguez Picón, quien sacrificó sus propios bienes en aras de la patria, durante la época de la Colonia solicitó al Rey la creación de la Universidad de Mérida; en fin un grupo de hombres que lucharon para abrir totalmente las puertas a la educación de una ciudad que hoy día es consagrada como la ciudad con una de las Universidades mas importantes.

Fue entonces en 1834 cuando el Gobernador y maestro en Filosofía, Don Juan de Dios Picon (hijo del mencionado Don Antonio I. Rodríguez Picón) se dirigió al Secretario del estado para darle informe sobre la situación en que se hallaba la llamada por él mismo Universidad, en estado de abandono. Consiguió que el Estado Venezolano presidido por el General José Antonio Páez asumiera la responsabilidad de su funcionamiento y quedó definitivamente separada del Seminario y de la Diócesis. El 24 de septiembre de 1883 por Decreto del Ejecutivo Federal, fue denominada Universidad de los Andes firmada por Antonio Guzmán Blanco, pero fue el General Páez quien inicio el funcionamiento con un rector y con la aprobación de sus estatutos en 1836 esta misma Universidad.

Para trasladarnos un poco hacia la Mérida del siglo XIX, según una descripción del Dr. Tulio Febres Cordero:

… Tiene ocho calles longitudinales y veintitrés transversales, de diez varas de ancho y empedradas. Toda la ciudad está edificada de tapia y teja, con pavimento de ladrillo, la dureza del suelo, en los salones, se suavizaba con petates y alfombrillas. Para entonces la Plaza Mayor ya se llamaba Bolívar donde estaba la Catedral con una sola torre de mampostería. Adyacente a la catedral se edificaba en aquel tiempo una casa que serviría de Palacio Episcopal y existía además un viejo Palacio Municipal, la Cárcel Publica y el local de la Universidad, que albergaba aulas, biblioteca, gabinete de historia natural y un museo. Aquellas casas de palacios no tenían sino el nombre. En el centro de la plaza, existía una pila o recipiente de piedra labrada sin ningún merito artístico.

Un poco de historia académica

Entre 1870 y 1887 funcionaba en la Universidad de Mérida la Facultad de Ciencias Políticas donde se estudiaba, Legislación, Derecho Civil, Leyes Nacionales, Código Civil y de Comercio, Código Penal y de Procedimientos, Derecho de Gentes y Economía Política; la Facultad de Medicina la cual impartía Anatomía, Semiología General y Medicina Práctica, Cirugía y Partos, Terapéutica y Medicina Legal, Patología Interna, Fisiología e Higiene; la Facultad de Ciencias Filosóficas y Humanidades enseñando, Matemáticas y Geografía, Filosofía Intelectual y Física, Gramática Castellana, Historia Universal y los Idiomas Griego, Francés e Ingles; siguió funcionando la Facultad de ciencias eclesiásticas, se leía Etimología Latina, Sintaxis Latina, Mayores y Elocuencia que comprendían la cátedra de idioma Latino, Derecho Canónico, Teología, Sagrada Escritura, Religión e Historia Eclesiástica.

Al transcurrir el tiempo desde los inicios de la Educación Superior la Universidad de los Andes ha sido designada con diferentes nombres:

  • Real Colegio Seminario de San Buenaventura de Mérida → Decreto de 1789.
  • Real Universidad de Santiago de Merida de los Caballeros → Decreto del 21 de Septiembre de 1810.
  • Seminario Conciliar y Real de San Buenaventura y San Fernando de Merida y Maracaibo → Decreto del 3 de Julio de 1813.
  • Academia Universidad y Departamental → Decreto de 1824.
  • Universidad de Merida.
  • Universidad.
  • Universidad Occidental.
  • Universidad de los Andes → Decreto del 23 de Septiembre de 1883 hasta nuestros dias.

SIGLO XX:

En los albores del Siglo XX en la Universidad decretada ya como Institución de Estudios Superiores, existían cinco Facultades y un curso preparatorio el cual comprendía la cátedra de Historia Universal y el estudio de Lenguas Vivas y Muertas como la Gramática Castellana, Francés, Inglés, Latín y Griego. Las Facultades eran: la de Ciencias Políticas, Ciencias Eclesiásticas, Ciencias Filosóficas, la de Ciencias Medicas y la de Farmacia.

Con el advenimiento de un nuevo Siglo, la reforma educativa se hizo necesaria para uno de los ministros de Instrucción pública del Gabinete del General Juan Vicente Gómez, quienes se distinguieron como intelectuales famosos, científicos de renombre y juristas de gran reconocimiento, entre ellos el ministro Guevara Rojas quien dictó el 19 de Diciembre de 1914 un Decreto Orgánico de Instrucción Nacional donde se implantaron sus ideas progresistas para mejorar la instrucción pública y modernizar la docencia universitaria, esta reforma debía modernizar la Institución desde sus fundamentos de enseñanza hasta la construcción de edificaciones especiales y acorde para las diferentes facultades, la ampliación de las bibliotecas y la instalación de los laboratorios necesarios, reorganizar la docencia y establecer un sistema de concursos para optar a las carreras.

En 1924 la sede universitaria ocupaba un edificio de cal y canto en la esquina diagonal con la Plaza Bolívar y a un costado del Palacio de Gobierno o Casa de Gobierno. Era un edificio de dos pisos con balcones volados a un lado de la Cárcel Publica, que tenia en el frontis varias arcadas de estilo colonial y que servia de albergue a la guarnición militar de la Plaza. La Universidad tenía su frente hacia la calle Independencia y por un costado se prolongaba hasta la calle Lora, con su torre que ostentaba un reloj[iii].

Transformación sustancial de las estructuras arquitectónicas de la Universidad

Entre los años 1934-1937 gracias a las gestiones del Rector Roberto Picon Lares y a la colaboración de los Ingenieros Profesores Dionisio Arismendi, Edgar Loynaz Páez y Juan Rivero Ferro catedráticos de la Facultad de Ciencias  Físicas y Matemáticas se elaboró un plan de reconstrucción general de las dependencias del antiguo Seminario, es decir, la Casa Vieja desapareció, cayeron sus vencidas paredes de tierra, cayeron sus ruinosos techos, sólo quedó el histórico sitio (Chalboud, C. p146).

Bajo la obra del Arquitecto e Ingeniero Venezolano Luís Eduardo Chataing se  empezó a levantar un nuevo edificio de modernas estructuras, altas, fuertes y espaciosas. En la planta baja resaltaba el Claustro, de austeras arcadas sobre rígidas  columnatas. En el primer piso sería ubicada la biblioteca en un salón de gala y estarían las espaciosa aulas, en el segundo piso se destacaría el Paraninfo o Anfiteatro, los despachos para las Autoridades Universitarias y otro conjunto de aulas, definitivamente, como dice Chalbaud era un edificio hecho para los estudiantes y para la vida universitaria. La obra fue inaugurada por el Presidente de la República el General Eleazar López Contreras, el 23 de marzo de 1937.

Con esta construcción se quiso conservar el estilo de la vieja casa de recia estirpe colonial, hoy día el edificio del Rectorado.

Para entonces la Universidad estaba integrada por tres Facultades y dos Escuelas, ubicadas en el mismo edificio: las Escuelas de Derecho e Ingeniería y las Facultades de Medicina, Odontología y Farmacia.

El Dr. Manuel A. Pulido Méndez reconocido como el Rector de las reformas y la renovación, deseoso de terminar el Edificio Central de la Universidad en el mismo estilo del que había fabricado el Dr. Picon Lares, solicitó los servicios del Ingeniero Carlos L. Ferrero Tamayo, para continuar las construcciones en el antiguo patio y las viejas casas que aun quedaban en pie en la manzana del antiguo Colegio Seminario, pero fue entre 1955 y 1956 que este proyecto llegó a realizarse durante el rectorado del Dr. Mármol Luzardo y gracias a la labor del Arquitecto Manuel Mújica Millán.

En una época de real crecimiento tanto en población como territorial, acuerdos y desacuerdos políticos, frente a un punto universitario que cada vez se centra más y más; bajo la gestión del rector Dr. Joaquín Mármol Luzardo entre 1953 y 1958 se concluyen los edificios de la Facultad de Medicina e Ingeniería ya elevada al rango de Facultad y se fundan las Escuelas de Humanidades y Bioanalisis y se concluye el Edificio Central de la Universidad, donde se respetó el estilo que había proyectado el Arquitecto Chataing en 1935. Este edificio ocupaba el resto de la primitiva manzana donde se levantó el Colegio Seminario el cual comprendía oficinas para la Rectoría, Vice-rectoría, Secretaria, Aula Magna, Biblioteca Central, Facultad de Odontología, Patios y Jardines adyacentes. Este gran edificio ya concluido en su totalidad fue inaugurado el 15 de Diciembre de 1956, que para la fecha ya se habían graduado aproximadamente 1900 profesionales entre doctores en derecho, médicos farmacéuticos, odontólogos, técnicos e ingenieros (civiles o forestales).

En el Edificio Central de la Universidad, albergaban las Facultades de Derecho y Odontología y la Escuela de Humanidades, las demás facultades ya tenían su propio edificio.

Para 1959 bajo el Rectorado del Magnifico Profesor Dr. Pedro Rincón Gutiérrez, las facultades habían aumentado a ocho y en ellas funcionaban diecisiete escuelas: Derecho, Medicina, Farmacia, Odontología, Ingeniería, Ciencias Forestales, Humanidades y Educación y Economía. Hasta principios del Siglo XIX hubo en ella estudios Teológicos y Eclesiásticos.

Con miras orientadas hacia la solución de los problemas en Venezuela se crearon paralelamente la Facultad de Humanidades y la de Economía, ya que en ellas debían formarse los profesionales que tanto necesitaba el país como profesores de Educación Secundaria y Superior. Se eleva al rango de Facultad a la Escuela de Humanidades, creada por los Doctores Joaquín Mármol Luzardo y Luís Spinetti Dini. También se crearon la Facultad de Ciencias y la Escuela de Arquitectura que pertenecía a la Facultad de Ingeniería cuya sede ubicada en la Av. 1 de la Hoyada de Milla.

La Facultad de Humanidades funcionaba en una casa vieja  mediana en la Av. 3 Independencia[iv], en esa época la Universidad cancelaba el arriendo de la casa que era de 2000Bs. Mensual.

El acelerado ritmo de crecimiento estudiantil para la formación de profesionales de diversa índole y el colapso de la capacidad de soporte de las antiguas instalaciones de la universidad; este ha sido uno de los principales factores por lo que se han propuesto proyectos para la construcción de modernas edificaciones, como es el caso del núcleo socio-humanístico y los nuevos edificios de la Facultad de Arquitectura en el Núcleo La Hechicera.

Este plan de ordenamiento físico, el cual dota de edificaciones los diferentes núcleos inmersos a lo largo de la Ciudad de Mérida[v], acordes con las funciones de cada área o campo profesional permitiendo agrupar áreas en un mismo sector creando así unidades mas armónicas, espacios mejor aprovechados y probablemente un mejor uso de los recursos[vi].

Siguiendo desde sus remotos inicios, desde sus antiguas sedes, irrumpiremos en el nacimiento y evolución, en el caso de la pertinente investigación, la moderna arquitectura de las diferentes sedes de la Facultad de Humanidades y Educación y de la Facultad de Arquitectura, con el fin de dar pie a contiguas investigaciones de otras facultades, ya que todas tienen su historia dentro de una misma universidad y paralelas a una época.

También con el propósito de conocer la historia real de nuestra Universidad y al mismo tiempo, a través de la comparación entre la anterior planta física y las contemporáneas estructuras de espacios abiertos, zonas verdes, edificios “tipo”, entre otros elementos, sujetos a versatilidad de diseños que las hace cada vez más prácticas, modernas, económicas y estéticamente acordes con una población, tanto estudiantil, trabajadora,  administrativa y docente día a día más exigente en su diario convivir, solventando así nuestras necesidades de espacio y agrado.

Facultad de Humanidades y Educación

A mediados del Siglo XIX funcionaba en la Universidad de los Andes una Escuela de Humanidades llamada también Facultad de Ciencias Filosóficas y Humanidades. En la forma académica actual los estudios humanísticos aparecieron el 11 de Noviembre de 1955, cuando se creó la Escuela de Humanidades adscrita a la Facultad de Derecho, luego, el 12 de Julio de 1958 fue elevada al rango de Facultad de Humanidades y Educación bajo el rectorado del Dr. Pedro Rincón Gutiérrez.

Al iniciarse el gran proyecto de edificaciones ideado por el rector mencionado “Desarrollo de la Ciudad Universitaria”, folleto publicado en 1964, en el cual se relató un plan de crecimiento estructural universitario donde se consideró conveniente concentrar todos los edificios de las diferentes ramas en un solo espacio, y es un caso particular el caso de Mérida, cuya Planta Física se caracteriza por la dispersión entre edificaciones.

La Facultad de Humanidades junto a otras facultades y escuelas, pertenecían al Grupo Técnico Científico Humanístico ubicados en los terrenos de la Hechicera (edificio B), cercano al Parque Los Chorros de Milla. No toda la facultad residía allí, también en el Grupo Santa María, ubicado en la Avenida Universidad quedaban locales provisionales donde funcionaban algunas áreas de esta facultad y también de la Facultad de Economía, posteriormente toda la Facultad de Humanidades compartiría por un largo período de tiempo espacio con la de Economía en la Av. Universidad la cual fue sede hasta 1993, cuando la Facultad de Humanidades fue mudada definitivamente al Conjunto La Liria.

Por diversas razones, entre ellas el déficit en superficie, el crecimiento matricular, las inquietudes y las necesidades cada vez más elevadas de crear estructuras arquitectónicas modernas que eleven la calidad de vida no sólo de los estudiantes, sino de una sociedad que es parte de la vida universitaria y que además crece en un modo de vida atado a un modernismo desenfrenado, donde se requiere de practicidad, funcionalidad y agrado, goce y gusto estético. Se concibe un plan integral de ordenamiento a través de la planificación física de la Universidad de los Andes, considerando como uno de los tantos criterios un armonioso y adecuado desarrollo que debe haber entre la Universidad y la Ciudad, es decir, practicando una estética que le de cabida a lo funcional y a la vez no alterando los patrones de la ciudad.

En la hacienda “La Liria”[vii] se inició la construcción entre 1983 y 1991, Núcleo Centro Social-Humanístico, sedes de las Facultades de Humanidades y Educación, la de Ciencias Económicas y Sociales y de la Facultad de Ciencias Políticas y Jurídicas[viii]. Bajo el mandato del Dr. Miguel R. Villenave[ix], 1992-1996, se refuerza y mejora la Planta Física del Conjunto “La Liria” y se concluye la mudanza de la Facultad de Humanidades a las modernas y cómodas instalaciones.

Bajo concepciones futuristas se propuso la construcción de nuevas edificaciones, sin negar que poseen una carga estética en pro al inicio de un proceso de planificación, organización y funcionalidad de espacios que brinden armonía, comodidad, esparcimiento al aire libre, cubriendo así las necesidades fundamentales del hombre para exaltar su calidad de vida y crear profesionales locutores de una buena formación tanto académica como humana.

Este proyecto basado en una edificación “tipo” que, además de satisfacer todas aquellas alternativas de uso racional del espacio que se plantee, sean edificaciones sencillas y flexibles, pudiéndose agrupar en diversas formas, lo que vendría a constituir un ahorro con respecto a un proyecto particular (Do Campo, N. p.80). Este arquetipo de edificio se trató de construcciones sencillas, económicas y fáciles de ejecutar en espacios abiertos partiendo de un diseño urbano, tomando en cuenta diversos componentes del urbanismo arquitectónico como el paisajismo, la ordenación del territorio y el análisis y planificación del terreno; con el designio de satisfacer todas las necesidades de los continuos usuarios.

Una planificación que se lleva a cabo a través de una Codificación de la Planta Física, con el fin de establecer la denominación de los diversos espacios ubicados en los edificios que la integran, para  que cada espacio sea ubicado de manera libre y exacta:

cuadro 1

Debemos tener en cuenta que, para 1964, las Autoridades Universitarias proyectaron un desarrollo de la Gran Planta Física Universitaria a través de núcleos o áreas académicas  ubicadas en tres sectores de la Ciudad, actual ubicación:

  • Núcleo Médico-Biológico, en la Urb. Campo de Oro → Zona Sur
  • Núcleo Técnico-Científico, en La Hechicera → Zona Norte

  • Núcleo Socio-Humanístico, en el Sector La Liria → Zona Central

Actualmente válido excepto para la Facultad de Medicina y la Facultad Odontología, las cuales se encuentran dispersas de su zona correspondiente.

Edificio “tipo”:

Los edificios tienen características similares. Son ocho unidades de edificios “tipo” diseñados por PLANDES[xii], cuatro de ellos comprenden la Facultad de Humanidades y Educación, localizados en la parte media del Conjunto La Liria.

La parte externa o fachada de estas edificaciones son todas exactamente iguales, difieren es en la distribución interna de los espacios de acuerdo a las necesidades de cada área. El diseño de toda la estructura no varía, el concepto de la edificación permanece, desde los patios centrales, la estructura de los elementos decorativos, en este caso las jardinerías que es lo que mas resalta a primera vista, los sistemas de circulación vertical a través de caminerias dentro del edificio ubicadas a ambos lados del pasillo central longitudinal en cada nivel[xiii], las modulaciones en fachadas y la orientación, hasta los materiales utilizados.

En cuanto a la forma de esta edificación, se denota un diseño muy puro, un tanto rígido en cuanto a la distribución de los espacios destinados a los diferentes recintos[xiv](aulas, cubículos, oficinas, departamentos, etc.). Posee un marcado predominio de las líneas rectas, en los dos laterales del edificio se destaca una modulación continua de grandes ventanales que se repite de igual forma en todos los pisos que conforman la edificación, interrumpiéndose en algunos fragmentos donde están ubicados los recintos de baños y quedando la mitad del módulo de ventanas en sentido horizontal hacia el costado sur del edificio.

Cada edificio es de cuatro niveles, planta baja y tres pisos, construido en hormigón armado a base de columnas dispuesta a intervalos modulares. En planta baja nos encontramos con dos  vanos de entrada de circulación vertical en los extremos del edificio y que se aprecian en las fachadas, el principal es a través de escaleras y el otro es un sistema de rampas. También se encuentran dos patios centrales seccionados en su parte central por un pasillo techado que comunica las dos alas del edificio o los dos largos pasillos verticales, estructura ésta que se repite en los niveles superiores. En estos patios se destacan sendas jardinerías que sirven de elemento decorativo, lo cual está también presente en  los niveles superiores, pero ubicados alrededor de los vacíos que nos brindan una sensación de espacios libres permitiendo una visión general hacia planta baja.

Como reminiscencia de las casas coloniales, donde no podía faltar un Patio Central, la Facultad de Humanidades y educación posee un espacioso y acogedor patio[xv] donde están inmersas una especie de grandes cubos de jardinería y a su alrededor los cuatro edificios dispuestos a diferentes niveles de altura los cuales sirven como envolventes o limitantes de la plaza como tal. El patio antecedido por una gran escalinata combinada con una rampa de acceso al espacio integrado que da lugar al cafetín al aire libre.

En general, las edificaciones del conjunto La Liria, se pueden apuntar como modernas con amplios espacios de circulación y un diseño que se adapta a las diferentes necesidades del entorno educativo, se distinguen así en su interior: espacios para cubículos, aulas de clases, áreas administrativas, oficinas, departamentos, bibliotecas, pasillos, rampas recirculación, patios centrales, entre otros.

En cuanto a los materiales empleados, se puede decir que el 40% de la edificación está hecha en concreto, obra limpia y ladrillo a la vista, el resto es construcción tradicional con paredes de bloque frisado, pisos de granito, ventanales de hierro y vidrio; se podría clasificar como del tipo rústico, ya que presentan paredes en ladrillo a la vista, el uso del concreto como obra limpia en losas de entre piso, paredes con frisos rústicos, elementos metálicos muy simples en los ventanales de fachadas que se adaptan muy bien con los otros materiales, formas y texturas.

La arquitectura de la edificación es bastante sencilla pero funcional, fachadas muy limpias moduladas, donde se destacan los sistemas de circulación, escaleras y rampas. Y quizás uno de los requerimientos más importantes, cumple con las exigencias estéticas acordes a su función sensorial de gusto y placer.

Espacios abiertos y áreas verdes

Uno de los aspectos de gran preeminencia en el proyecto del Plan de Ordenamiento Físico, es el tratado que se dio a la integración en el diseño de los espacios abiertos a las áreas verdes ideadas no tanto con un tratamiento paisajístico estricto, mas bien concebidas como espacios al aire libre dispuestos a elevar la calidad de vida de sus usuarios, al crearse las posibilidades o condiciones para el uso de estos espacios, y solventar así, una de las necesidades fundamentales del ser humano, como lo es el esparcimiento, la recreación y sobre todo su íntima relación con la naturaleza suministrando la sensación de libertad que necesitamos todos en cualquier momento de nuestras vidas, considerando en tal caso criterios funcionales, estéticos-sensoriales.

Aunque, no se puede negar el descuido y abandono en que se encuentran los grandes terrenos próximos a los estacionamientos del núcleo, el bosque. Extensas zonas verdes que podrían ser utilizadas para la creación o transformación del terreno en pro a espacios adecuados para el desarrollo de actividades recreativas, contemplativas o de cualquier otra naturaleza, así lo propone el Arquitecto Nelson Matos, quien centra su proposición en la utilización de estas zonas planteando una propuesta de paisajismo para mejorar la estética de los espacios abiertos y formen parte del conjunto, es decir, que no sean inaccesibles para los usuarios del conjunto, mas bien que, a través de la incorporación de infraestructuras (plazas) y mobiliario urbano (bancas, cestos de basura, luminarias), inclusive se podría pensar en la ambientación escultural artística, elementos necesarios para que estos espacios cumplan una función recreativa necesaria.

Son propuestas que hasta la presente no han sido tomadas en cuenta,  pero que servirían en cualquier momento cuando se les de vida y sean llevadas a cabo.

Facultad de Arquitectura

La Escuela de Arquitectura se crea dentro de la Facultad de Ingeniería el 29 de Junio de 1962 cuyas gestiones se iniciaron el 22 de Septiembre de 1961, bajo el rectorado del Dr. Pedro Rincón Gutiérrez. Luego, en los primeros meses de 1970 toma posesión como Facultad de Arquitectura según resolución del Consejo Universitario entonces, adquirió jerarquía y se empezó a otorgar el título de arquitecto.

La Escuela de Arquitectura empezó a funcionar en el Edificio Central al igual que casi todas las demás, posteriormente perteneció a la octava zona[xvi] (zona Norte); paralelamente funcionaba una parte en la Avenida Hoyada de Milla[xvii]. En 1965 algunas aulas de esta facultad estuvieron ubicadas en el edificio A del Conjunto del Ciclo Básico, vía Los Chorros, allí funcionaba el ciclo básico de Ingeniería y actualmente la Escuela de Geografía.

Una de las proyecciones para un cambio de la Facultad de Arquitectura no saldrían del Conjunto Los Chorros, la idea era reinstalarlos dentro de la misma área, trasladando la Facultad de Ingeniería y reubicar la Escuela de Geografía también dentro del mismo conjunto.

El edificio para la sede del Ancianato de Mérida fue construido por el Gobierno Regional[xviii], el cual al parecer no fue habilitado por sus funciones y, en el año de 1967 éste fue adquirido por la Universidad para la mudanza definitiva y total de la Escuela de Arquitectura adscrita aun a la Facultad de Ingeniería. El edificio fue adquirido por la cantidad de 900.000 mil Bs.; y en el año de 1969 la Escuela de Arquitectura fue trasladada al nuevo edificio construido para el ancianato. Hoy día funciona allí muy acorde con sus actividades y desenvolvimiento profesional la Facultad de Diseño Gráfico y la actual coronada Facultad de Arte.

Por mas de veinticinco años, la Facultad de Arquitectura de la Universidad de los Andes, ha venido funcionando con grandes dificultades, sobretodo de espacio, ya que al transcurrir el tiempo especialmente a partir de mediados de los 70, época caracterizada por una creciente masificación estudiantil y el consecuente incremento del personal docente y administrativo, estas instalaciones comenzaron a ser insuficientes.

La gestión del Decano Arquitecto Carlos M. García, iniciada en Abril de 1987, centraba como objetivo primordial la elaboración del proyecto de la nueva sede y el comienzo de su construcción por etapas, en el terreno asignado para dichas instalaciones, en el Complejo La Hechicera.

Para la elaboración de este ambicioso y arduo proyecto arquitectónico PLANDES escogió tres de varios participantes[xix], posteriormente el ganador, por haber cumplido con la programación sujeta a bajos costos y a una clara identificación de las distintas etapas de la construcción, el hoy Arquitecto Rafael de Armas quien, junto con otros arquitectos y con un equipo de profesionales de la Unidad de Consultoría Externa. Proyectos U.C.E.P. de la Facultad de Arquitectura; al cabo de seis meses, en Septiembre de 1989,  presentaban los planos formalmente ante las Autoridades Universitarias.

A principio de los noventa, exactamente en Febrero de 1992 se empezó con la construcción de la Primera Etapa del conjunto sede de dicha facultad al cual corresponde el bloque de docencia, de 6000m2, y en Marzo de 1994. Para finales de este mismo año la Segunda Etapa estaba concluida, ya para 1996 estaba terminado gran parte del conjunto y la Facultad de Arquitectura estaba totalmente mudada.

Ubicación del edificio:

Localizado en el Complejo Universitario de “La Hechicera” al Norte de la Ciudad de Mérida, situado entre los edificios de la Facultad de Ciencias y la Biblioteca Integrada (BIACI). Está conformado por dos bloques principales de tres plantas. Toda la edificación se desarrolla a lo largo de su eje longitudinal Este-Oeste, con vistas al Norte y al Sur sobre la Sierra.

El edificio se podría definir dentro de la concepción de Planta Libre, un quehacer arquitectónico contemporáneo, donde mas que motivos estéticos se inclinan al aprovechamiento de los espacios libres abiertos y practicidad a la hora de concurrir el edificio para cualquier actividad o evento. El edificio se dispone por medio de una planta en forma de dos “H” unidas por largos pasillos abiertos con vista hacia el gran Patio Central, a todo lo largo de ambas alas: una lateral izquierda (Norte)  y otra lateral derecha (Sur) con vista a la Sierra Nevada unidas por dos puentes.

Desde planta baja se puede visualizar dos estructuras en forma de cubo las cuales están suspendidas y allí funcionan algunas aulas, éstas se encuentran entre los puentes que unen las dos alas del conjunto. Este  conjunto está rematado en el fondo de orientación Oeste, por un edificio rectangular que actualmente está en construcción el cual está destinado para el área administrativa.

Tanto por la fachada principal como la fachada posterior poseen vanos de acceso de circulación vertical, escaleras exclusivamente que, en su descanso tiene forma semicircular que forma una especie de pequeño balcón sin ningún tipo de cerramiento con vista abierta al paisaje.

La Planta Baja se deja libre para producir segmentos techados de la gran Plaza Central concebida como una integración de las arte en tres espacios abiertos identificados como: la Plaza Estudiantil, frente al cafetín; la Plaza de Esculturas en el centro del conjunto  docente y, la Plaza Anfiteátrica, que sirve de conexión entre los bloque de docencia y administración.

En la parte externa del edificio tanto principal como posterior, con la finalidad de contrarrestar verticalmente el marcado desarrollo horizontal del conjunto, se introducen elementos geométricos como son los cilindros sobre ambas fachadas de las alas Norte y Sur, se podría nombrar como cilindro con un remate ornamental dispuestos en tres partes de las fachadas del edificio.

Internamente, el edificio desde una vista general recorriendo planta baja y los dos niveles, podemos denotar que éste está sostenido por una gran cantidad de fuertes columnas sucesivas tanto vertical como horizontalmente en obra limpia que contrastan con los muros cubiertos de baldosas brillantes, y sus techos planos y bajos sobre las alas y puentes consiguiendo estéticos efectos de espacio con claroscuros, juegos de luz y de sombra en cuestión de segundos.

En términos generales se podría decir que es un conjunto que integra una arquitectura tan moderna como compleja, y al mismo tiempo acorde con las diferentes actividades de diseño y creatividad que allí se imparte, dado por su concepción estructural y por el espacio donde se desarrolla. También los materiales utilizados son de gran influencia en el desenvolvimiento estudiantil; la obra limpia, el revestimiento del edificio con tablilla, el uso del metal y del vidrio para las ventanas, el sistema estructural de vigas y columnas, etc., son de importante reconocimiento de lo practico y funcional que se puede ser hoy día con rígidos elementos de construcción.

Análisis con criterio personal

Al realizar un recorrido por la Universidad de los Andes, en la Ciudad de Mérida, empezando por su historia para así llegar y darnos cuenta de las necesidades de esparcimiento de espacio de las estructuras académicas, gracias al acelerado crecimiento de la población estudiantil el cual ha conllevado a las Autoridades Universitarias a construir edificaciones acorde a la época a través de evaluación de los espacios, planificación de modificaciones o de nuevas construcciones.

Con la realización de análisis en cuanto al crecimiento de la población estudiantil en el Núcleo de Mérida y la distribución de gran cantidad de estudiantes para cada una de las diez facultades que conforman el área académica se pudo observar que se presentaba un déficit en su planta física de cada facultad incluso su distribución también empezó a preocupar. También se presentaba una problemática casi incontrolable en las estructuras académicas.

Y es aquí cuando llegamos y nos enfrentamos con las nuevas sedes de las diferentes facultades, en este caso, a las nuevas edificaciones donde albergan hoy día las dos facultades concernientes del presente trabajo.

Es imposible huir al transcurrir del tiempo y lo que éste conlleva, el devenir que trae consigo cada época y esta le tocó la reminiscencia de una época moderna con un toque de nuestra época contemporánea y consigo la practicidad, lo funcional que afortunadamente no se ha desligado del goce estético, de las sensaciones; y por supuesto la economía recurriendo a materiales de bajo presupuesto pero que garantizan rígidas y amenas estructuras  arquitectónicas para el desenvolvimiento de una “Universidad con una Ciudad por dentro…” (Mariano Picón Salas). Y gracias a las modernas percepciones de desarrollo y esparcimiento de los grandes luchadores, pensadores, héroes, que han hecho de la Universidad de los Andes el refugio del intelecto de todos los jóvenes que han dejado su huella en estos recintos académicos; y no sólo de enseñanza académica, también de desenvolvimiento social y humanístico.

Para este proyecto no es sólo importante dejar plasmada la historia de la Universidad, o la explicación de los planos de planta y el levantamiento de los edificios, es relevante para mí aprender de esta investigación lo que se ha hecho y tener en cuenta lo que falta por hacer, y así mejorar cada vez mas y mas las expectativas del quehacer universitario integrándolo con todos los ciudadanos de esta ciudad que le da albergue a una Universidad que lleva consigo día a día una gran compromiso con la humanidad.

La Universidad de los Andes es quizás un ejemplo único en el país en lo que a su conformación de planta se refiere; ésta se encuentra esparcida a lo largo de toda la ciudad, manteniendo una relación urbana muy estrecha, formando así parte de la comunidad merideña o al contrario.

Con la concepción moderna de la formación de profesionales universitarios, entendiendo al hombre como un ser integral, es decir, sensible, afectivo, moral, espiritual, racional, autónomo, sano, productivo y creativo. Y es bajo estas nociones que, evidentemente debe implantarse en una institución de convivir diario una infraestructura física que disponga de de ambientes internos y externos adecuados para el apropiado y fructífero desenvolvimiento del ser humano que los utiliza.

Conclusión

Como el título del trabajo de investigación realizado hace referencia a la “evolución”, me parece pertinente empezar la reflexión que, a lo largo de su desarrollo me ha inquietado por la complejidad del entendimiento de un tema como es el progreso, el avance, el perfeccionamiento, que es lo que entendemos como evolución. Surgen entonces las preguntas, afirmando ya de antemano lo mencionado: en las nuevas estructuras arquitectónicas universitarias, ¿De qué se trata lo moderno?  ¿De qué manera incide el comportamiento individual, social y académico frente a las nuevas estructuras y en qué difiere con las viejas? ¿Si tendrá su incidencia?

En muchos casos hablar de moderno es referirse al olvido, a la falta de esencia, a la desmitificación, desviación de un goce puro estético, en fin, un sentido muy peyorativo de distinguir lo moderno. En el caso de la evolución que no se desliga de lo moderno y del avance acorde a las necesidades pertinentes de la época, enfocándonos a las estructuras arquitectónicas y a los espacios abiertos y cerrados de las diferentes facultades de la Universidad de los Andes, después de una modesta pero adecuada investigación desde los remotos inicios de la universidad hasta las nuevas sedes, y el levantamiento de los nuevos edificios interrelacionados con vastos espacios abiertos tratados paisajísticamente; puedo decir, fehacientemente, que el arduo trabajo realizado en la  Universidad de los Andes en pro a la vida estudiantil y urbana de una pequeña ciudad ha sido tan positivo tanto a nivel académico como a nivel de estructuras académicas, dándoles un tratado adecuado al acelerado ritmo del quehacer diario, y es allí donde los espacios de la Universidad nos brinda esa ecuanimidad al sumergirnos en edificios bien pensados topándonos con un entorno natural que nos sujeta de inmediato a un sentir estético que día a día convive con quienes frecuentamos esos recintos de aprendizaje y nos conlleva a relacionarnos con espacios agradables proyectando esa sensación en el diario convivir dentro y fuera de la Universidad.

Un caso particular que me causó agradable sensación, fue la visita al edificio de la Facultad de Diseño Gráfico y de Arte, (antigua sede de Arquitectura); es impresionante en qué se ha convertido lo que antiguamente era un edificio concebido para un ancianato, aunque su edificación no es contemporánea como el caso de Humanidades y Arquitectura, al sumergirnos a este recinto se sienten aires de goce artístico que interactúa con una naturaleza libre y se siente el esmerado esfuerzo por hacer de este edificio un lugar de esparcimiento académico y no de estrictas reglas a seguir. Es por ello que pienso que sería interesante seguir esta investigación, como es uno de mis objetivos del proyecto, y por que no, seguir con esta facultad que tiene mucho que ofrecer en cuanto a creación y en cuanto a ejemplo a seguir.

Otra de las inquietudes encontradas es el abandono de extensos terrenos muy bien ubicados, patrimonio de la Universidad de los Andes, para la cual se podrían proponer proyectos para una utilización óptima de estas zonas desérticas y en desuso total, está el caso por ejemplo de los potreros de la Av. Universidad, o el caso no tan grave del llamado “bosque” del Conjunto La Liria.

Para finalizar debo dar a conocer la experiencia que me dejó este proyecto, y fue el de entender la arquitectura desde el propio recorrido de las estructuras proyectadas gráficamente en planos. La experiencia de entender una lectura de planta desde el lugar, observando y experimentando sensaciones de efectos de luz y sombra, brillo, altura o cercanía de techos; transportándome a épocas desde lugares donde funcionaron muchos años atrás las facultades estudiadas, entender el por qué el uso de los nuevos materiales para las modernas construcciones que crean sensaciones en el individuo; en fin, entender desde el lugar de los hechos la arquitectura que tanto estudiamos en los libros a lo largo de nuestra carrera.

…y todo esto tiene su incidencia en el comportamiento de la moderna vida universitaria en beneficio al desarrollo de la humanidad.

Planos de planta física. Actual Facultad de Arquitectura

Se desarrolla en dos alas paralelas entre sí, el ala Sur y el ala Norte separadas por la plaza central, pero unidas en dos puntos por ejes transversales. Su planta en forma de dos “H” determinada por dos puentes horizontales que da directo a las vías de acceso o descenso. Posee tres niveles incluida la Planta Baja. El acceso a las aulas, talleres, recintos administrativos y demás dependencias internas se logra mediante pasillos abiertos, a lo largo de las dos alas en conexión. En el ala Sur podemos observar un semisótano, donde se localizan laboratorio de ensayo de materiales, el taller de carpintería y de modelos, así como el cuarto de tableros y un núcleo de servicio.

Los vanos de acceso a través de la fachada principal y posterior se dan por circulación vertical de escaleras con un soporte semicircular al aire libre.

Mayo 1992

primer nivel arquitectura

Primer nivel

segundo y tercer nivel arquitectura

Segundo y tercer nivel

Vista aérea de la planta de la facultad de arquitectura y sus alrededores

vista aérea

  1. Facultad de Arquitectura
  2. Facultad de Ciencias
  3. Edificio fermentadores
  4. Futura ampliación del edificio fermentadores
  5. Caseta de electricidad

Núcleo La Hechicera. Febrero 1996.

Antigua Facultad de Arquitectura

Plano de Planta irregular, donde se destacan básicamente dos grandes estructuras de dos niveles cada uno. Sus edificaciones internas están dispersas, de forma rectangular, las cuales se comunican a través de cortos pasillos, caminerias al aire libre y la mayoría de sus recintos son de una planta.

Antecediendo la entrada principal podemos denotar una pequeña gradería, luego el acceso es a través de un pequeño patio.

Se puede denotar como una arquitectura moderna de los años 50-60, sus techos son planos y en su construcción predomina la herrería y el vidrio para los ventanales.

Hoy día este edificio pertenece a la sede de la Facultad de Diseño Gráfico y la Facultad de Arte. Es un recinto que se distingue por su artística ambientación creada por estudiantes y profesores, acorde con el desenvolvimiento de las carreras que allí se imparten. Cabe destacar el reciente trabajo artístico del piso de mosaico a lo largo de una particular camineria externa cubierta toda por un moderno y acogedor techo de madera, la cual comunica de lado y lado con los recintos internos.

Antigua sede de la Facultad de Humanidades y Economía

De Planta Rectangular. El desarrollo de la construcción de un solo edificio, adecuándose a los desniveles del terreno.

En cuanto a su distribución interna, los recintos estaban conectados por pasillos que iban de Norte a Sur, o viceversa.

Las dependencias de la Facultad de humanidades se encontraban al Norte del edificio, hoy día se encuentra ubicado el grupo canino de la Universidad de los Andes, seguidamente los bomberos de Mérida.

Dos  de los salones que se conservan hoy día son los grandes Auditorios, quizás los recintos más importantes del viejo y deteriorado edificio.

Su techo era de una sola caída de laminas acanaladas y muy altos.

El edificio, hasta hace un año aproximadamente, estuvo deshabitado, y fueron los Bomberos de Mérida y el Grupo de Entrenamiento Canino de la universidad los que le dieron vida, a un gran espacio desolado durante 13 años aproximadamente. En la zona Sur residía la Facultad de Economía, hoy día donde viven y reciben clases algunos bomberos, allí también se encuentran aun los dos amplios auditorios de altos techos, aunque en un estado muy descuidado, fueron los dos únicos recintos que sobrevivieron a la demolición de esa zona del edificio, hoy día mas o menos reconstruidas por quienes allí habitan. La otra parte, la zona Norte donde moraba la Facultad de Humanidades permanece intacta su estructura interna.

Estas dos facultades compartían un mismo edificio de largo pasillo horizontal pero con entradas independientes sucesivas a lo largo de la larga  fachada principal. Toda su estructura interna de altos techos con bases de hierro y de espacios semiabiertos, de extensos terrenos en total abandono, dan la sensación de desolación y falta de integración entre espacios vacíos por recorrer.

Actual Facultad de Humanidades y Educación

Constituido este conjunto por el levantamiento de edificaciones “tipo” sobre base de Planta Rectangular. Es una construcción totalmente moderna y muy sencilla.

Basada su planta en la disposición de dos alas unidas a través de un puente de circulación y dos patios centrales en planta baja donde soporta a los niveles superiores por fuertes pilares dispuestos a lo largo de las dos alas laterales del edificio y sucesivamente en los demás pisos.

En cuanto a la techumbre de todo y todos los edificios, se refiere a un sistema estructural llamado encofrado celular o sistema de casetones, el cual es un moderno recurso que permite mayor amplitud de apoyo entre columna y columna por tanto mayor espacio disponible para iluminación, decoración u otra necesidad. También tiene la ventaja que aligera las cargas de la loza por los vacíos de cada casetón y no requiere de un estricto mantenimiento.

Vista general  de los edificios “tipo” del Núcleo La Liria

Vista general  de los edificios “tipo” del Núcleo La Liria

Perfil del edificio “C” de la Facultad de Humanidades

Perfil del edificio “C” de la Facultad de Humanidades

Lado anterior del edificio principal y el antiguo cafetín

Lado anterior del edificio principal y el antiguo cafetín

Vista general del patio central

Vista general del patio central

Acceso posterior

Acceso posterior

Construcción del nuevo cafetín en el acceso principal

Construcción del nuevo cafetín en el acceso principal

Vista parcial de los espacios y jardineras de la planta baja

Vista parcial de los espacios y jardineras de la planta baja

Vista general de la jardinería interna

Vista general de la jardinería interna

Rampas en el acceso posterior de cada edificio

Rampas en el acceso posterior de cada edificio

Facultad de Arquitectura

Vista de la parte lateral del edificio de la Facultad de Arquitectura (Entrada secundaria)

Vista de la parte lateral del edificio de la Facultad de Arquitectura (Entrada secundaria)

Entrada principal

Entrada Principal

Puente vertical

Puente vertical

Vista parcial de los niveles del edificio

Vista parcial de los niveles del edificio

Vista de uno de los cubos desde la plaza estudiantil

Vista de uno de los cubos desde la plaza estudiantil

Vista de la Plaza Estudiantil

Vista  parcial de la Plaza Estudiantil

Esta investigación contiene más imágenes de las que podemos publicar, puedes contactarnos a través de proyectoartemerida@gmail.com y te las enviaremos tan pronto como sea posible

Fuentes Bibliográficas

Behm, H., Do Campo, N. (1978): Programa arquitectónico para los Edificios de la Facultad de Humanidades y Educación. Talleres Gráficos de la ULA. Mérida-Venezuela.

Chalbaud, C. (1969): Compendio histórico de la Universidad de los Andes. Talleres Gráficos de la Universidad de los Andes. Mérida-Venezuela.

Do Campo, N. (1986): Plan Integral de Desarrollo Físico de la ULA. Talleres Gráficos de la Universidad de los Andes. Mérida-Venezuela.

Febres, B. (1987): Arquitectura Moderna en Mérida, 1950-1959. Talleres Gráficos de la Universidad de los Andes. Mérida-Venezuela.

García, C. (1994): De Arquitectura. Revista de la Facultad de Arquitectura y Arte de la UlA.  Año 2. N. 2. Talleres Gráficos de la Universidad de los Andes. Mérida-Venezuela.

Giacalone, R. (1996): Mérida a través del tiempo, Siglos XIX y XX. Política, economía y Sociedad. Consejo de Publicaciones de la Universidad de los Andes. Mérida-Venezuela.

Matos,N. (2001): Propuesta de Diseño Urbano de los Espacios Abiertos del Conjunto “La Liria” de la Universidad de las Andes. Trabajo Especial de Grado. Mención Diseño Urbano. Mérida-Venezuela.

Pernía, A. (1990): Resumen Histórico de la Universidad de los Andes. Vicerrectorado Académico de la ULA. Mérida-Venezuela.

Picón, R. (1968): Universidad de los Andes en Mérida-Venezuela. Talleres Gráficos de la Universidad de los Andes. Mérida-Venezuela.

Rincón, P. (s/f): Ciudad Universitaria para Mérida. Talleres Gráficos universitarios. Mérida-Venezuela.

Otras fuentes:

Documentos de adquisición del edificio del ancianato para la antigua sede de la Facultad de Arquitectura, 1967, facilitado por la Dirección de Fomento de la ULA.

Entrevistas informales con el personal de los diferente sitios visitados, por ejemplo bomberos, personal de adiestramiento canino, el Arquitecto Nelson Matos, quien me ayudó con orientaciones arquitectónicas y de historia.

Instituciones de la universidad como PLANDES donde me facilitaron algunos planos, el Archivo Histórico de la ULA,  el Decanato de la Facultad de Humanidades.


[i] Lo que hoy día es el Edificio del Rectorado.

2. El terremoto de 1812, cuando Mérida era una ciudad próspera y floreciente en Letras y Artes…

3. Recinto en el cual el ilustre ciudadano llamado Rector Heroico Profesor Doctor Caracciolo Parra Olmedo construyó un gran salón para actos sociales y en cuya fachada levantó una hermosa torre para colocar un reloj y un observatorio astronómico donde pensaba instalar un anteojo para estudiar el Sol, la Luna y los Planetas.

4. La casa tenía tres salones y corredores que también se utilizaban para clases y un patio.  Para 1958 funcionaba Escuela de  Letras y Escuela de Historia y estaba empezando la Escuela de Educación. Cada una tenía una sección. Letras e Historia funcionaba diurnas y Educación funcionaba en la tarde para que los maestros pudieran asistir. (…) tenía unos veinte alumnos en filosofía, pero filosofía veían todos, o sea que todos eran alumnos míos. (J. M. Briceño Guerrero).

5 …hubo la ventaja de  un proyecto que presentó el Dr. Rincón Gutiérrez…tenía una visión no solamente en lo académico, sino también en lo físico. Una de las cosas que hizo fue empezar a  adquirir terrenos en Mérida. Prácticamente la Universidad se hizo dueña de todo lo que se vendía en aquel momento. Adquirió, por ejemplo, lo que es hoy la Urb. Santa María, donde está la Hechicera, donde está la Urb. Humbolt, donde está el Hospital Universitario, la Hacienda La Liria, y otros tantísimo terrenos.

(A. L. cárdenas).

6. Matos, Nelson. P15

7 También llamado Conjunto Social-Humanístico, está ubicado en una posición estratégica, al Centro de la Ciudad de Mérida, y está delimitada por el Norte con la Urb. Santa Ana, por el Sur y Este con el Barrio San Juan Bautista y la Av. Las Américas, y por el Oeste con la Av. Los Próceres.

8 Primera facultad en instalarse, funciona desde 1987; la Facultad de Humanidades y Educación que se instala de manera definitiva en 1993 y, por último la de Ciencias Económicas y Sociales, en el año 2000.

9 Quien en dos oportunidades fue decano de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales.

10. Son los centros urbanos en los cuales funcionan dependencias de la Universidad.

11. Representa a los sectores urbanos que sea conveniente diferenciar en la ciudad.

12. Es el organismo encargado del diseño de las estructuras arquitectónicas de los recintos de la Universidad y allí se encuentran todos los planos del levantamiento de todas las edificaciones universitarias. Se ubica en el séptimo piso del Edificio Administrativo.

13. Corresponde a los diferentes pisos de un edificio.

14. Corresponde a espacios delimitados por muros o tabiques.

15. Cuenta con un mobiliario urbano adecuado, con tratamiento paisajístico, es un espacio agradable con un tratamiento especial en el piso, en el cual se utilizaron como materiales de construcción: cemento, baldosas de arcilla, metal, ladrillo en obra limpia y, se acompaña de una cubierta vegetal rica en colorido, jugando con sus texturas y formas que embellecen el espacio de una plaza que abarca unos 1500m2.

16. Relativo al proyecto de planificación Universitaria. Zonificación de los terrenos universitarios (1973-1981)

17. En el año de 1959 se adquirió por compra un lote de terreno para el levantamiento de un edificio para un ancianato.

[xviii] Dr. Edilberto Moreno Peña.

19. Entre ellos estudiantes del último año de la carrera, bajo la coordinación y supervisión de calificados profesores y profesionales no docentes (Loyacono, C. p. 102).

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