Por la conformación de la ciudad durante la colonización en el siglo XV se puede decir que en el lugar  que ocupa la Casona se ubicaron las edificaciones destinadas a las clases altas. Debido al desarrollo de la ciudad en los siglos posteriores, los solares de las manzanas se urbanizaron aún más, en uno de estos solares se construyó la Casona  para el año 1924 como parte del casco central y colonial de la ciudad.

Esta edificación para la época en que se construyó se adaptó al contexto urbano, ya que la perspectiva de la calle colonial tenía como característica principal las construcciones de una planta y aún hoy lo hace adaptándose a ese esquema, es decir, no rompe con el lenguaje de la calle en cuanto a la altura de la edificación; ella sigue ese concepto urbanístico al respetar la altura del muro de fachada al mismo tiempo que mantiene ese lineamiento de fachada recta  y alargada, de igual modo se adaptó a los patrones de las casas urbanas coloniales en la manera de distribuir los espacios, en la función y en la estética. Además de respetar con perfecto alineamiento el trazado cuadricular de la ciudad.

Hasta las primeras décadas de este siglo las viviendas construidas, como el caso de la Casona, respetaban la tipología propia de la casa  colonial venezolana, las características provienen de la repetición de elementos y aspectos formales y técnicos de la arquitectura española, reafirmando aún más la relación con esa región expresándose como una arquitectura transplantada, producto de los fenómenos de la transculturización.

La Casona está ubicada en la calle 23 entre avenidas 2 y 3  frente al edificio del rectorado en el conocido Boulevard de los Pintores.

Fue construida a principios del siglo XX específicamente en al año 1924, en principio funcionó como un Hotel, “La Sierra”, tiempo después paso a ser casa de familia y posteriormente fue adquirida por la Universidad de los Andes durante la gestión rectoral del Dr. Néstor López Rodríguez (1988 – 1992); actualmente sus instalaciones funcionan como las oficinas administrativas de la Facultad de Odontología.

Fue restaurada durante el periodo de 1992 – 1994; proyecto que estuvo a cargo de la Arq. Marisela Urreiztieta y la Arq. Nancy Rangel.

Este trabajo busca conocer los elementos arquitectónicos presentes en la construcción, mediante la comparación de estos con las características de la arquitectura colonial;  para dar a conocer su importancia dentro del casco central de la ciudad de Mérida.

Arquitectura Colonial Venezolana

La vida colonial se concentra alrededor de dos espacios fundamentales: el patio y la plaza. La vida familiar y la vida pública, la intimidad y la comunidad. En el modelo básico de la ciudad colonial, el elemento centralizador y característico de estructura física fue la plaza mayor, a su alrededor se encontraban los edificios principales representativos de los poderes políticos y religiosos, y además se ubican allí las viviendas de los principales vecinos.

El centro de la ciudad es el mejor acondicionado, el crecimiento de la ciudad se dio a partir del núcleo central hacia la periferia, donde fueron apareciendo edificios de segunda categoría y la vivienda de los blancos de orilla (comerciantes y artesanos). El trazado del plano en damero es muy sencillo, no es necesaria la utilización de instrumentos complicados, basta la escuadra, el cordel y algunos paquetes, tampoco exige el diseño previo de un plano complicado. Las calles tuvieron un ancho apropiado para las exigencias de la época, suficientemente amplias para el paso de peatones, caballeros y adecuada para los desfiles militares, religiosos y civiles.

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La cuadra delimita el área de las manzanas, conformando una retícula modular, de manera que la estructura de este plano, esta constituido por un doble sistema de calles paralelas que se cruzan en ángulo recto.

El sistema ortogonal ofreció ventajas como: se presto a los deslindes, reparto de manzanas y solares, para así continuar el negocio de vender lotes tierras a los pobres a precios más altos.

En el territorio andino, pertenecientes al nuevo Reino de Granada, hasta el año 1877, se fundó la ciudad de Mérida, adaptando un perfecto trazado en forma de damero, en este sentido las ciudades fundadas se diferencian de aquellas que surgieron espontáneamente.1

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La estructura física, deja marcar en la ciudad, caracterizándose por un sistema urbano dinámico, sujetos a cambios con el tiempo, pero la ciudad permanece en sus lineamientos iniciales.

Según Gustavo Díaz,

la empresa colonizadora, que fue en gran parte una empresa urbana propuso para la ciudad colonial una organización que le permitirá el empuje hacia vastos territorios, un mecanismo de crecimiento centrífugo o bien un modelo geométrico lineal y lateral, en otras palabras un plano de damero que se extiende ilimitadamente en el espacio.  Así se obtuvo para los nuevos centros urbanos, un plano a trazos formado por calles longitudinales y transversales, que casi invariablemente se cruzaban en ángulo recto redes de calles de ancho constante delimitaban islas o manzanas que por ser cuadradas recibieron el nombre de cuadras; se hizo una planta en lo mejor del valle, de treinta y ocho cuadras. El fundador escogía aquellos sitios en donde había mayor concentración de población indígena para establecer las nuevas ciudades.

1 Páez Rivadeneira, Cristian. (1990) Arte y arquitectura en Mérida entre los siglos XIX y XX y otros estudios.   Universidad de los Andes, Mérida.

Características de  la casa Colonial Venezolana

Según Graciano Gasparini: “toda arquitectura rica o pobre, además de su aspecto utilitario es un medio para satisfacer la necesidad que siente el hombre de expresarse estéticamente y demostrar su gusto, carácter y personalidad”.  Fue por medio de las fachadas, que esas demostraciones tuvieron la posibilidad de manifestarse.

La perspectiva de la calle colonial tenía como característica principal las construcciones de una sola planta, en algunas ciudades se edificaron casas de dos plantas; cuando la altura de dos plantas se llevó hasta la calle, no le faltó a la fachada un cierto especto de monumentalidad.

En las fachadas se impuso la superficie de largos muros austeros y sencillos; en las ventanas se rellenaron los espacios con pilastras de función decorativa, que relacionaban el zócalo con la cornisa. También se decoraron las jambas de los vanos, creando unos tableros mixtilíneos rehundidos que lograban efectos de claroscuro y de enriquecimiento. La portada fue el elemento más importante desde el punto de vista arquitectónico y de significación social, ya que, por allí se penetraba en la intimidad familiar.

La distribución interior de la vivienda urbana se desarrolló siempre dentro de un recinto rectangular cuyos lados más largos estaban definidos por las paredes medianeras, mientras que uno de los cortos lo constituía la fachada sobre la calle. Cuando la casa ocupaba la esquina de la manzana eran dos los frentes que daban a la calle.

El acceso realzado en el frente por la portada, se verifica siempre por un “zaguán”, reducido recinto de planta rectangular, con el eje mayor dispuesto en el sentido de la profundidad del edifico, que comunicaba con los corredores del patio. Era costumbre dejar abierta todo el día la pesada puerta del frente (la puerta de la calle era siempre maciza), por cuanto al final del zaguán había otra, comúnmente llamada entreportón, de construcción más liviana y con celosías  o decoraciones caladas para la ventilación en su parte superior. No todos los zaguanes tenían entreportón; muchas veces la puerta del frente era la única que controlaba el acceso y mantenía la seguridad, en estos casos el zaguán comunicaba abiertamente a los corredores. La entrada podía estar en todo el medio de la fachada, y por consiguiente en eje del patio, o bien en uno de los lados, contigua a la pared medianera. En los pisos de los zaguanes se buscó una decoración refinada mediante el uso de empedrados de pequeño canto redondo de diversos colores, formando motivos geométricos.

Traspasado  el zaguán se entraba en la parte vital de la casa “el patio principal”, rodeado de corredores, fuente de luz y de aire. Este fue el lugar de mayor  significación en el desenvolvimiento de las actividades familiares, porque, además de comunicar con las habitaciones más importantes, fue el sitio predilecto para la quieta intimidad, para conversación con los amigos o para gozar de la refrescante brisa vespertina.

Complemento indispensable del patio, fueron “los corredores” que lo rodeaban por sus cuatro costados. Cuando la superficie de los terrenos eran reducidos y no permitían tal disposición, los corredores se desarrollaron en tres lados, dejando libre el correspondiente a la pared medianera. En construcciones más modestas se construyeron en sólo dos lados  y en forma de L, el que comunicaba con el zaguán y el que corría a lo largo de las habitaciones.

Los corredores o pórticos podían ser  de sistema adintelado o lucir arcos, generalmente carpaneles. Los soportes más frecuentemente usados fueron columnas cilíndricas, inspiradas en el orden toscano, con plintos circulares o sobre una  base cuadrangular.  El ábaco recibía directamente la armadura del techo o arranque de los arcos. Los fustes de esos soportes podían ser cilíndricos o bien de conos truncados.

Además del patio principal, otros patios interiores demarcaban la planta de la casa colonial, los cuales, aún careciendo de la importancia representativa del primero, no dejaron de ejercer una definida función de utilidad para el desenvolvimiento de los quehaceres domésticos. Tratándose de traspatios, en donde trabajaban las personas del servicio, donde estaba la cocina con su amplia campana para el humo; allí se lavaba y asoleaba la ropa y se encontraban las habitaciones de los sirvientes.

En las habitaciones principales, como la sala o la alcoba, se aplicaron detalles decorativos que usualmente se concentraban en los vanos. Como arcos polilobulados para destacar el acceso a mencionadas piezas. Todos los huecos tenían el dintel formando por unas gruesas tablas colocadas horizontalmente, mientras que el muro presentaba en las jambas un acusado derrame al cuál se adosaban las hojas de la puerta una vez abierta. Las puertas fueron, por lo general, de dos hojas y en el trabajo de carpintería de su cara externa se concentró la decoración por una serie de recuadros derivados de la armazón y conocidos con el nombre cuarterones.  Las diferentes composiciones geométricas logradas por medio de molduras, en algunas ocasiones con cortes diagonales o tallas inspiradas en motivos florales, determinaron una buena variedad dentro de ese género de puertas. También en los postigos de las ventanas se utilizó alguna vez esa modalidad de carpintería decorativa.

Sobre los muros perimetrales de la casa disponían unas vigas soleras que soportaban, encajados en rebajos de su cara superior, los pares. Para contrarrestar  los empujes tangenciales de los pares sobre las soleras, las dos de los lados opuestos se trababan por medio de tirantes dobles ensamblados con las mismas. Los empujes de las falsas vertientes transversales, situados en los extremos, se contrarrestaban por dos tirantes llamados cuadrales, que enlazaban diagonalmente las soleras en las proximidades de los ángulos.  Eliminados los empujes tangenciales ocasionados por los pares inclinados, todo el alfarje gravitaba como un peso vertical sobre los muros que lo sostenían. La armazón del techo, la formaba la serie de pares o alfardas que descansaban en las solares, las cuáles determinaban la inclinación de las vertientes; sobre los pares se colocaban las tablas, cuya anchura estaba definida por los tapajuntas. A veces, se colocaban tablas encima de los nudillos, consiguiendo una superficie de techo horizontal, conocida con el nombre de almizate o harneruelo.

Los tirantes eran el elemento más decorado del techo. En la parte inferior solía clavarse una serie de listones formando dibujos geométricos o lacerías del más puro sabor mudéjar. También se aplicaron, a todo lo largo de los tirantes, unas decoraciones onduladas, a veces con tallas o con efectos de policromía; nunca faltaron las rosetas centrales, que aparecen hasta en los tirantes de las casas más modestas. Allí se colgaba la lámpara.

Las casas coloniales fueron vivienda y hogar. Antes de proponerse  la construcción de una obra que llamase la atención por fuera, prevaleció el concepto de proporcionar un hogar confortable por dentro.2

Los espacios  identificaron una forma de vida que no sufrió cambios relevantes hasta el momento de la Independencia; fue una arquitectura  esencialmente volumétrica en la cual no intervinieron modificaciones que intentasen introducir conceptos renovadores en el uso de los espacios.

Prácticamente no hubo evolución, sino aceptación y repetición de un esquema que, por haberse amoldado a las exigencias de una vida sin pretensiones ostentosas, cumplió a cabalidad las funciones para las cuales había sido creado.

2 Gasparini, Graciano. (1972) La arquitectura colonial  en Venezuela. Ernesto Armitano Editor, S.A., Caracas. Pág. 67.

Arquitectura de la Casona (Antiguo Hotel la Sierra)

La vivienda en un principio es de un solo piso y no muy alta (así se construyeron la mayoría de las viviendas por temor a los temblores de tierra), luego se le agrego una planta mas, retirada de los frentes y de proporciones mucho menores en relación con la planta inferior, dicha planta no abre a ninguno de los patios como era la costumbre lo que indica que no hay relación volumétrica con el entorno de la vivienda3 ocupando un poco menos de la cuarta parte de la casa ubicándose en la parte trasera de la misma. Los dos cuerpos se definen a través de la cumbrera del techo del patio posterior conectándose el uno con el otro a través de una escalera de dos tramos.

En sus orígenes la manzana era dividida en 4 solares iguales, el cual se fue fraccionando en parcelas siempre más pequeñas. Esta subdivisión de los solares originales debió emprenderse ya a comienzos del siglo XVIII, por  esta razón la Casona ocupa un área un poco menos que el área de un solar, el solo hecho de recortar el área construible, tuvo consecuencias que se sintieron en la distribución y el tamaño de la planta.

Esta casa conserva espacios menos restringidos, ofreciendo frentes amplios y dos patios que lucen corredores en sus cuatro lados. Sin embargo el tamaño de la construcción no significó un factor  predominante a la hora de la creación de espacios. En cuanto al análisis de la planta se deduce que hay una repetición de sistemas constructivos y distributivos que reflejan la forma de vida establecida. La distribución así como de los elementos empleados en la fachada, repite esquemas importados convirtiendo al patio en el centro del estar familiar  y en el enlace de las habitaciones. Este espacio íntimo caracterizó las plantas de nuestras casas coloniales y fue adoptado en una escala tan generalizada que casi no admitió variantes.

3 Ídem.


Debe reconocerse que ni las diferentes condiciones climáticas lograron alterar el esquema de la planta, pues sus principales características se mantuvieron similares en regiones de clima cálido, fresco y en centros andinos.4

Ahora bien la distribución interior de la planta de la planta se desarrolla dentro de un recinto rectangular donde dos de sus lados daban asía el exterior, es decir, actúan como los frentes de la vivienda, constituyendo las fachadas sobre la calle.

Por ubicarse en toda la esquina de la manzana, se compone de dos fachadas principales, una que abre a la avenida y otra que abre a la calle del boulevard donde se encuentra el acceso. En las fachadas se concentró la decoración al gusto del constructor y de acuerdo con las necesidades de la familia.

El acceso de la vivienda es realzado en el frente por la Portada, seguido de éste se encuentra el zaguán, que es un pequeño recinto de planta rectangular que se conecta a uno de los corredores del patio, que en cierto modo se convierte en una prolongación del zaguán, el eje mayor del zaguán se dispone en el sentido de la profundidad de la vivienda, al final se encuentra el entreportón, que es una puerta de construcción más liviana en relación con la puerta principal, este entreportón tiene celosías para la ventilación. Este concepto de puerta principal, zaguán y entreportón se manejo con la finalidad de dejar abierta la pesada puerta de acceso todo el día y dejar pasar el flujo de aire por las celosías del entreportón, además que permitía indagar  quiénes tocaban la puerta. Siguiendo con el acceso éste se ubica en uno de los lados de la fachada pero en el eje central del patio, donde uno de sus corredores (el del lado derecho) es la pared límite de la construcción.

4 Ibíd. Pág. 67


Al traspasar el zaguán se penetra en la intimidad de la casa, en su parte vital, que no es más que el patio principal rodeado de corredores que lucen arcos rebajados o campanéeles que descansan sobre columnas cilíndricas inspiradas en el orden toscano, con bases circulares, sobre el capitel se colocó un pedazo de arquitrabe que sirve de apoyo a los arcos.

El patio suministra luz y aire al interior. Por dos de sus costados se disponen las habitaciones o dependencias: específicamente por el costado de que da al frente de la casa y por el costado izquierdo, este cuerpo de habitaciones se intercepta con el anterior, dividiendo así los dos patios; por el corredor opuesto solo hay pared y por el fondo se adentra aún más hacia la casa encontrándose un desnivel que comunica a un pequeño pasillo en cuyos lados se ubican dos habitaciones, pasado el pasillo se encuentra una especie de recibo que actúa como un distribuidor, a partir de él se puede acceder hacia la planta superior o bien a las dependencias allí dispuestas, también se comunica al patio posterior de la casa a través de otro zaguán que cuenta solo con el entreportón.

Además del patio principal la casa cuenta con otro patio interior que también demarca la planta, este patio o traspatio es de dimensiones amplias, el cual reúne tres frentes cuyas dependencias se destinan a los servicios, careciendo de importancia con respecto al patio central, el otro frente se comunica directamente con el portón de entrada, lugar que era destinado a caballería, esta ubicado casi en el eje de la entrada del otro zaguán, el cual se realza con una entrada; también cuenta con un lugar  destinado a la vegetación que se sitúa al final de la propiedad.

En cuanto a los soportes del techo del patio interior se utilizaron columnillas de madera, mejor conocidas como pies derechos que rematan en una zapata, la cual en su superficie mas amplia sostiene las soleras, sustituyendo así a las columnas cilíndricas. Estos pies derechos son de una sección cuadrada en la parte inferior, en la parte central que corresponde al fuste son de sección octogonal. En la parte superior antes de recibir la zapata tienen unos pequeños cortes transversales a las aristas de la columnilla que logran la impresión de un capitel.

En el arte barroco estuvo presente a la hora de expresar la estética de la edificación, contribuyó a establecer  nuevos conceptos de libertad compositiva, para satisfacer las necesidades que siente el hombre para demostrar se gusto, carácter y personalidad5. Esto se pudo notar en las fachadas de las casas coloniales ya que esa parte de a casa pertenece a la vida de la ciudad y en ella se exteriorizaba las ambiciones y gustos de la familia.

En las fachadas de la Casona, se supone que en un principio estas eran muy sencillas y modestas, debido entre otras cosas a la pobreza de los materiales, etc. Sin embargo el barroco se puede notar  a lo largo del muro de la fachada, es decir, el movimiento que se crea es sobrio con entrantes y salientes de planos, como por ejemplo; el zócalo sobresale de la pared, los vanos de las puertas y ventanas están hundidos y no llegan hasta el piso, de igual modo el remate del techo con una pesada  cornisa bastante elaborada propia del arte neoclásico, dejo atrás los aleros, también las molduras debajo de la cornisa producen ritmo en la fachada, solo en la esquina se trabaja con un tratamiento en yeseria.

En el exterior  de la casa prevaleció la relación formal con las construcciones de España. Las ventanas enrejadas, sobre repisas voladas, y por supuesto la larga extensión del muro. Las aberturas ocupan una proporción  reducida de la superficie y en ella se concentra la decoración.

5 Gasparini, Graciano (1972) “América, Barroco y Arquitectura” Ernesto Armitano Editor, S.A., Caracas. pp. 365

Los marcos de las ventanas y puertas están rellenos con decoración en yeseria,   ya     sea decoración   ornamental  o  geométrica,  o  simplemente  al gusto, relacionando el zócalo con la cornisa. Los vanos de las puertas son rectangulares con arcos rebajados o campanéeles. Las puertas son de dos hojas y con trabajo de carpintería, en la parte externa se concentro la decoración formada por una serie de recuadros derivados de la armazón y conocidos como cuarterones, estos cuarterones también funcionan como postigos que son de ejecución sencilla.

En cuanto a la ventana marca una huella inconfundible, ya que, no se concibe sin enrejado volado, repisa y rematada en quita polvo, en este caso carece de quita polvo, remata en un frontón semicircular que descansa sobre un entablamento, el enrejado es de hierro pero en un principio debió ser de madera. La abertura de la ventana adopta la forma vertical en proporción con la altura de la fachada, las batientes de la ventanas son de madera son postigos, con la finalidad de graduar la intensidad de luz y se recata la intimidad interior de la casa. También se decoran las jambas de los vanos creando unos tableros mixtilíneos rehundidos creando efectos de claroscuro.

El Portal de entrada es el lugar más decorado de la casa, ya que marca el ingreso al interior, en ella se concentra el esfuerza de la imaginación decorativa. Dicho portal cuenta con un dintel polilobulado logrando el movimiento ondulado, propio del gusto de la época de hechura sencilla, se limito a recortar el perfil lobulado sobre el vano de ingreso sin otras molduras ni decoración. El marco de la puerta al igual que las ventanas cuentan con perfiles decorativos recortados sobre el muro conforme al gusto barroco, de igual modo las jambas de los vanos se decoran creando tableros mixtilíneos hundidos. Sobre el dintel polilobulado se alza una especie de entablamento seccionado al igual que la cornisa que sostiene el frontón semicircular  con molduras hundidas, decorado por supuesto con yeseria. Se debe hacer notar  que todos los detalles exteriores que se encuentran tanto en las puertas como en las ventanas, molduras cornisa, etc. son trabajos de yeseria.

En el interior de la casa los detalles decorativos se notan en los vanos de las puertas y ventana; en los vanos de las puertas algunos tenían el dintel formado por unas gruesas tablas colocadas horizontalmente. Algunas ventanas son rectangulares rematadas con arcos de medio punto, otras simplemente son rectangulares.

Tipología constructiva

Los materiales utilizados para la construcción de la vivienda fue la tierra y la madera principalmente, la piedra, la cerámica, el ladrillo y para la decoración el yeso, sin olvidar la teja criolla típica de la región.

La Casona es construida con gruesos muros perimetrales de tapia y tierra prensada, la estructura del cerramiento es la que soporta las cargas, sobre ellos se disponen unas vigas soleras que van a soportar los esfuerzos del techo.6

Las paredes además de ser de tierra, están revestidas con ladrillos, al igual que las columnas que sostienen los arcos rebajados del patio, así como también los marcos de las ventanas, etc. La cubierta de los techos es de teja criolla, sobre una estructura de madera (típica de la afinidad musulmán – Española) con pares y nudillos, sus vertientes son suavemente inclinadas, el alero del techo no se deja ver en el exterior ni tampoco se deja a la vista en el patio principal, ya que se remata con una cornisa, encontramos el alero en el patio interno de la casa que protege a los corredores de la lluvia, no permite que el sol recaliente la superficie de los cerramientos exteriores, resguarda al peatón proporcionándole sombra y estáticamente constituye el remate lógico de la casa.

6 Rangel, Nancy. (1992) Proyecto arquitectónico de restauración de la Casona, antiguo Hotel La Sierra.  Mérida.


Este alero remata en simples canes, las tejas no quedan del todo voladas ya que las tapa una canal para el desagüe del agua de lluvia. Con respecto al techo, solo el que comprende el patio interno es de estructura de madera, por los corredores se pueden notar las viguetas y como estas se rematan en canes sencillos. El resto de los techos  son falsos denominados techos de almizate o harneruelo, la armazón de este tipo de techo consiste en una serie de pares o alfardas que descansan sobre las soleras.

Sobre los pares descansan las tablas y también se colocaban tablas encima de los nudillos para obtener así una superficie plana. Los elementos fueron los tirantes y el harneruelo. Una vez plana la superficie el acabado de techo se hace con plafones de yeso decorados con estucos, perdurando siempre por debajo la armadura de madera. La decoración consistió en hacer  tallas en el yeso o crear efectos de policromía. En el techo del zaguán no faltaron las rosetas centrales, de allí cuelga una lámpara, todas estas decoraciones son barrocas, también se emplea la lacería que no es más que la ornamentación de líneas, cintas y estilizaciones vegetales que se realzan.

En cuanto a los acabados podemos mencionar los revestimientos de pisos como el del zaguán y el del patio central, que presenta una decoración refinada y elegante, mediante el uso de cerámicas de diversos colores, formando motivos geométricos. El revestimiento de los corredores del patio posterior también es de cerámica pulida formando motivos geométricos, en el área que comprende el patio en sí, el piso se conserva de piedra y también hay una pequeña área con cerámica rustica.

Otro acabado que se puede destacar es el techo de lo corredores del patio central, ya que, es frisado y luego pintado y decorado con molduras rectas a manera de cornisa. Sin olvidar el detalle de la cornisa, que por estar bastante elaborada no se siente pesada sobre el muro, extendiéndose a lo largo de toda la fachada, la cual es seccionada e intervenida en la parte superior con motivos circulares, rematándola con una serie de elementos a modo de pináculos, y decorándola con motivos ornamentales de yeseria.

Intervenciones en el área de Restauración y Conservación.

Fue restaurada en el periodo comprendido entre 1992 – 1994.

Para la Arquitecto Nancy Rangel, la Restauración se destinó a rescatar los elementos de la arquitectura colonial, esta casa no rompe con el contexto urbano y los arreglos que se le hicieron en cuanto al exterior, fue un trabajo completo de fachada típica colonial con rasgos barrocos adaptados a la construcción, incluyendo toda la decoración en yeseria de marcos de puertas, ventanas, portal, cornisa, esquina, etc. También le hicieron el revestimiento de paredes de la fachada, de igual modo las puertas y ventanas han sido cambiadas. Al observar las ventanas se puede notar que estas no siguieron con el modelo establecido de repisa, reja volada y quita polvo, en las ventanas con las hoy cuenta la casa se omitió el quita polvo sustituyéndolo por un frontón circular, que no es propio de la arquitectura del lugar.

En el interior se puede percibir aún el concepto de espacio de aquella época, ya que, se conserva el zaguán en la entrada que abre al patio central con una galería de columnas cilíndricas acabadas en friso liso, nótese que algunas columnas muestran como fueron en la colonia, así como también las dependencias más importantes que se encuentran alrededor del patio; en cuanto a la cubierta nueva del patio, ésta consiste en una cubierta de cerchas acristalada que solo se percibe si se esta adentro, no se muestra al exterior , para la Conservación de la galería del piso.

Al momento de restaurarla se quiso conservar ciertos elementos que la caracterizaron como los marcos de las ventanas del patio, todo el entorno del patio posterior con su piso de piedra, así como también la estructura de algunos techos, otros con trabajos de yeseria y otros frisados.

En cuanto a la planta no cambio mucho, sólo que distribuyeron de otra manera los espacios del interior de la casa, en la planta alta también se ubican oficinas y tiene una cubierta acristalada.

Comparación de la Casona con construcciones arquitectónicas coloniales de Venezuela

La arquitectura colonial de algunas poblaciones venezolanas, presenta una innegable influencia española, pero cada una de éstas conserva un toque muy particular  en su presentación. Ventanas enrejadas sobre repisas voladas y por supuesto la larga extensión del muro, son unos de los elementos similares que poseen los ejemplos a continuación de: Casa de las ventanas de hierro, Coro; Antiguo Museo de Arte Colonial en la esquina de Loyola, Caracas; Villa de cura, Edo. Aragua; en relación con la Casona, Edo. Mérida.

Entre algunas de las diferencias de los elementos arquitectónicos y decorativos se pueden nombrar:

  • Las ventanas de la Casona no poseen quita polvo, éste es sustituido por un frontón.
  • Las portadas de las diferentes casas mencionadas anteriormente varían en su decoración, pero cada una mantiene las características e influencias coloniales.
  • Las portadas que dan el acceso principal a las construcciones se encuentran ubicadas a un lado de la fachada.
  • La distribución en el interior de estas casa son similares; todas parten del patio central rodeado de pasillos en donde se encuentran las habitaciones, etc.

Anexos

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. Casa de las ventanas de hierro, Coro.

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. Antiguo Museo de Arte Colonial en la esquina de Loyola, Caracas

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. Villa de cura, Edo. Aragua. Larga extención de muro con ventanas enrejadas.

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. “Casona” vista calle 23, Boulevard de los Pintores.

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. “Casona”, Ventana.

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. Puerta principal de acceso al interior de la  casa.

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. Zaguán

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. Entreportón

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. Patio principal

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. Ventanas en pared sin revestimiento de una habitación, con vista al patio principal

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. Pasillo entre el patio principal y el interior de la casa

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. Zaguán traspatio

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. Traspatio

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. Sistema de pares y nudillos

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. Columnilla o pie derecho  de madera en el traspatio

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. Cubierta acristalada (moderna)

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. Techo Zaguán

Pisos

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CONCLUSIÓN


El crecimiento de la ciudad poco a poco ha ido deteriorando lo que  al pasar de los años ha adquirido un valor histórico y que forma parte de la memoria de la ciudad, es quizás la idea de la ciudad moderna que envuelve a la vieja y que sin permiso alguno va acaparando sus espacios quitándole importancia con sus edificios imponentes, no por su calidad arquitectónica  sino por el hecho de romper con lo que esta a su alrededor, que no valora ni realza el espacio urbano donde se emplaza, es quizás aquí donde el profesional demuestra su capacidad, ya que no es solo el hacer una edificación emblemática que  fácilmente  pueda  ser proyectada en diferentes espacios; esta debería ser un componente mas que se acopla al sitio donde se esta levantando que acentúa las cualidades de lo que esta a su alrededor, por ende no le quita importancia y además  como volumen mantiene su propia personalidad.

Prevalece el sentido de permanencia al valorar al monumento, aquellas edificaciones con valor histórico, arquitectónico, estético y tradicional dentro del centro histórico.

La cultura de la modernidad, carente de sensibilidad y de respuestas por la ofuscación de sus tecnicismo y  antihistoricidad no brindaron alternativas para la intervención en ámbitos históricos, en los tiempos de tardía reflexión y mediante estrategias de diseño urbano donde los planificadores de las ciudades han resquebrajado los principios tales como la parcelación del suelo para  establecer nuevas funciones y permitir la expansión urbana.

Al analizar la obra se puede concluir que la Casona conserva las características de una casa urbana colonial venezolana, así como también ciertos elementos del entorno. Aunque esté restaurada  y que en sí no pertenezca a la época colonial,  se lee y se siente colonial, definiéndose por si solos como sobria y estructuralmente sencilla. No intervinieron en mayor proporción modificaciones que intentasen introducir nuevos conceptos renovadores a la obra para alterarla, al contrario buscaron soluciones en cuanto a cubierta del espacio se refiere.

La casa presenta originalidad en los elementos, sencillez en sus espacios y volúmenes, todavía refleja la mentalidad y costumbres de una manera de vivir que se adapto al medio, pero que no nació espontánea. La técnica importada por el español, demás complejos conocimientos y variabilidad en el uso de los materiales, fue difundiéndose hasta los sitios más apartados y aplicados hasta las más modestas construcciones.

Al lado de los techos de tejas y ventanas enrejadas, se debe agregar la continuidad que a lo largo del siglo XIX mantuvo la distribución de los espacios; patios, corredores, zaguanes, habitaciones y corrales siguieron representando los conceptos de la planta, porque la forma de vivir y de moverse en la casa, venia también de una sentada tradición familiar.

Es importante destacar que esta manera de construir proviene del viejo continente, de una fusión de estilos y épocas, y que a pesar de que proviene de esas tierras lejanas, acá en Venezuela se adopto perfectamente ese modelo, pero por supuesto siempre se mantendrá en cada región en donde se dé, su toque personal.

BIBLIOGRAFÍA

  • Gasparini, Graciano. (1972) La arquitectura colonial  en Venezuela. Ernesto Armitano Editor, S.A., Caracas.
  • Gasparini, Graciano (1972) América, Barroco y Arquitectura. Ernesto Armitano Editor, S.A., Caracas.
  • Muñoz, Meridalba. (1998) Manuel Mújica Millán. Trabajo de Ascenso Universidad de los Andes, Mérida.
  • Páez Rivadeneira, Cristian. (1990) Arte y arquitectura en Mérida entre los siglos XIX y XX y otros estudios. Universidad de los Andes, Mérida.
  • Rangel, Nancy. (1992) Proyecto arquitectónico de restauración de la Casona, antiguo Hotel La Sierra.  Mérida.



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